Casi todas las averías de una caldera de gasoil en pleno invierno se podrían haber evitado en primavera. El mantenimiento de estos equipos no es complicado: es cuestión de hacer unas pocas cosas en el momento adecuado del año. Este es el calendario y qué toca en cada tarea.
El calendario en cuatro momentos
Primavera, al terminar la temporada
Es la revisión más olvidada y la más rentable. Al apagar la caldera para los meses de calor conviene:
- Limpiar el filtro de gasoil. Si dejas la suciedad dentro todo el verano, se compacta y en otoño cuesta mucho más sacarla.
- Anotar la lectura del depósito y el consumo de la temporada. Es el dato que te dirá, año tras año, si la caldera está perdiendo rendimiento.
- No cerrar la llave de paso del todo ni vaciar el circuito: un circuito vacío se oxida por dentro.
Verano: no la olvides del todo
Si la caldera también da agua caliente sanitaria, seguirá trabajando. Si la apagas por completo, conviene encenderla diez minutos cada pocas semanas: evita que la bomba se agarrote por quedarse parada meses.
El verano es además el mejor momento para dos cosas: llenar el depósito, porque el gasóleo suele estar más barato fuera de temporada, y hacer la limpieza del depósito si toca.
Otoño, antes del primer encendido
La revisión importante:
- Limpiar el filtro otra vez.
- Purgar los radiadores. Si están calientes abajo y fríos arriba, tienen aire y la caldera trabaja para nada.
- Comprobar la presión del circuito. Lo normal es entre 1 y 1,5 bar en frío. Por debajo de 1, hay que reponer agua; si baja sola cada poco, hay una fuga.
- Revisión del quemador por un técnico: limpieza del inyector, ajuste de la combustión y comprobación de electrodos.
- Mirar el nivel del depósito y pedir gasóleo con margen, sin esperar al primer frío.
Invierno: vigilar señales
Durante la temporada no hay que tocar nada, solo estar atento. Avisan de que algo no va bien:
- La caldera hace varios intentos antes de encender, o se bloquea y hay que rearmarla.
- Humo oscuro por la chimenea.
- Olor a gasóleo sin quemar.
- Radiadores que tardan mucho o calientan de forma desigual.
- Consumo claramente superior al de otros años.
Qué puedes hacer tú y qué no
Puedes hacer tú: limpiar el filtro, purgar radiadores, reponer presión, vigilar el nivel del depósito y mantener despejada la sala de calderas.
Debe hacerlo un técnico: cualquier intervención en el quemador o el inyector, el análisis de la combustión, la revisión de la chimenea y las inspecciones obligatorias del depósito. No son recomendaciones: en instalaciones de gasóleo hay revisiones con periodicidad marcada por normativa.
El depósito también se mantiene
Es la parte que más se descuida, y de la que vienen la mitad de los problemas del filtro. En el fondo se acumulan agua de condensación y sedimentos. Dos hábitos ayudan mucho:
- Parar la caldera durante el llenado y esperar al menos una hora antes de volver a encenderla, para que lo removido se pose.
- No apurar el depósito hasta el fondo, que es donde está concentrada la suciedad.
Si el filtro se te ensucia cada pocas semanas o aparece agua en el vaso, el problema está en el depósito y toca limpiarlo.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto hay que revisar la caldera?
La revisión técnica del quemador, una vez al año, antes de la temporada. El filtro, dos veces: primavera y otoño.
¿Qué presión debe marcar el manómetro?
Entre 1 y 1,5 bar con la instalación fría. En caliente sube un poco y es normal.
¿Por qué se bloquea la caldera?
Lo más frecuente es falta de combustible limpio: filtro obturado, aire en la línea o depósito casi vacío. También puede ser el inyector o los electrodos.
¿Conviene vaciar el circuito en verano?
No. El agua protege el interior del circuito; vaciarlo favorece la oxidación.
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