La factura de la calefacción de gasoil no depende solo del precio del litro. Depende de cuántos litros quemas para conseguir la misma temperatura en casa, y ahí sí puedes intervenir. Estas son las medidas que de verdad mueven el consumo, ordenadas de la que menos cuesta aplicar a la que más.
1. Ajusta la temperatura: cada grado cuenta
Es la medida más repetida porque es la que mejor relación esfuerzo-resultado tiene. Cada grado de más en el termostato supone en torno a un 7% más de consumo. Las referencias razonables:
- 19-21 °C en las horas en que estáis en casa y despiertos.
- 15-17 °C por la noche y cuando la casa está vacía.
- En dormitorios, un par de grados menos que en el salón.
Subir el termostato a 25 °C no calienta la casa más rápido: la caldera trabaja igual de fuerte, solo que durante más tiempo y pasa de largo la temperatura que querías.
2. Programa por franjas, no por sensación
Encender y apagar a mano según se tenga frío es la forma más cara de calentar una casa. Un termostato programable, o uno de los modelos con control desde el móvil, permite que la calefacción se adelante media hora a que lleguéis y baje sola por la noche.
En viviendas con mucha inercia térmica —muros gruesos, suelo radiante— suele salir más a cuenta mantener una temperatura base estable que apagar del todo y recalentar desde frío.
3. Purga los radiadores al empezar la temporada
Si un radiador está caliente por abajo y frío por arriba, tiene aire dentro. Ese aire ocupa el sitio del agua caliente, así que la caldera consume lo mismo y tú notas menos calor. Purgarlos es cuestión de una llave, un recipiente y diez minutos, y conviene hacerlo cada otoño antes del primer encendido.
Después de purgar, comprueba la presión del circuito: si ha bajado de 1 bar, hay que reponer agua.
4. No tapes ni ahogues los radiadores
- Nada de cortinas largas por delante, ni sofás pegados, ni cubreradiadores cerrados: bloquean la convección y puedes perder buena parte del rendimiento del radiador.
- Una lámina reflectante entre el radiador y la pared, si esa pared da al exterior, devuelve a la habitación calor que se estaba yendo fuera. Cuesta unos pocos euros.
- Cierra los radiadores de las habitaciones que no uses, pero no todos: la caldera necesita un circuito mínimo abierto.
5. Tapa las fugas de aire antes de subir el termóstato
De poco sirve calentar más si el calor se escapa. Por orden de rentabilidad:
- Burletes en puertas y ventanas: la inversión más barata de todas.
- Bajar persianas y cerrar cortinas al anochecer: el cristal es por donde más calor se pierde de noche.
- Abrir las persianas del lado soleado durante el día: es calefacción gratis.
- Ventilar rápido: diez minutos con ventanas abiertas de par en par renuevan el aire sin enfriar los muros. Una ventana entreabierta toda la mañana sí enfría la casa entera.
6. Mantén la caldera en condiciones
Una caldera sucia consume más para dar lo mismo. Dos tareas concretas:
- Limpiar el filtro de gasoil dos veces al año. Si al inyector no le llega combustible limpio, la combustión empeora.
- Revisión anual del quemador. Los depósitos de hollín en el intercambiador actúan como aislante: el calor se va por la chimenea en lugar de pasar al agua.
Si quieres entender qué está pasando dentro del aparato, lo explicamos en cómo funciona una caldera de gasoil.
7. Elige bien el gasóleo
No todos rinden igual. Los gasóleos aditivados como Repsol Energy e+ o BiEnergy e10 generan menos residuos en el quemador, lo que mantiene el rendimiento de la caldera más estable a lo largo de la temporada y espacia las limpiezas.
8. Compra mejor, no solo menos
Aquí está el ahorro que casi nadie aprovecha:
- Pide fuera de temporada. Llenar en verano o a principios de otoño suele salir mejor que hacerlo en pleno enero, cuando la demanda tira de los precios.
- Agrupa el pedido. En comunidades de vecinos, un solo camión para varios depósitos baja el precio por litro. Puedes ver las condiciones para comunidades.
- No apures el depósito. Además de dejarte sin margen para elegir el momento de compra, el último tramo del depósito es donde se concentran el agua y los sedimentos, que acaban en el filtro.
- Pide más cantidad de una vez si el depósito lo permite: el precio por litro baja con el volumen.
9. Cuándo toca pensar en cambiar la caldera
Si tu caldera pasa de los 15-20 años, ninguna de las medidas anteriores compensará la diferencia de rendimiento frente a un equipo moderno. Antes de decidir, merece la pena hacer números con el consumo real de las últimas temporadas. Puedes consultarnos sobre el cambio de caldera.
Preguntas frecuentes
¿Es mejor dejar la calefacción puesta todo el día o apagarla?
Depende de la vivienda. En casas bien aisladas y con mucha inercia, mantener una temperatura base baja gasta menos que enfriar y recalentar. En pisos pequeños y mal aislados, sale mejor programar por franjas y apagar cuando no hay nadie.
¿Cuánto se ahorra bajando un grado?
Alrededor de un 7% del consumo por cada grado. Pasar de 23 a 21 °C ronda el 14%, que en una temporada de 2.000 litros son casi 300 litros.
¿Merece la pena la lámina reflectante detrás del radiador?
Sí, si el radiador está sobre una pared que da al exterior. Si da a una pared interior, el calor se queda dentro de casa igualmente y el efecto es pequeño.
¿Cuántos litros gasta una vivienda normal?
Como orientación, una vivienda de unos 100 m² en la Comunidad de Madrid consume entre 1.500 y 2.500 litros por temporada, según aislamiento, horas de uso y estado de la caldera.
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